Hace unos días llegamos a Comitán, un poblado que se encuentra cerca de San Cristóbal de las Casas. Por casualidad (o causalidad) del destino, nuestra primera parada fue en la Casa de la Cultura Rosario Castellanos. Nos adentramos en un inmueble con un jardín precioso. Era tarde y parecía vacío, pero al final del pasillo encontramos a este maravillosos personaje: Salvador Gómez. Se dedica al telar desde que tiene 7 años. Nos explico su funcionamiento y como logran que los diseños formen diferentes figuras. Cada chalina y rebozo mide dos metros de largo (la diferencia entre estas es el ancho). Cada carrete da más o menos para siete chalinas.
La división que utiliza entre cada una de ellas, también es parte del diseño, en este caso por ejemplo es con los colores de la bandera mexicana. (Un pedido especial del Gobernador). Cada chalina (o sea, cada dos metros) tarda aproximadamente un día completo, esto no incluye ni el corte, ni los acabados (como los flecos que llevan al final)Este diseño lleva como base el color negro y los hilos de color blanco son los que hacen el diseño. Cabe señalar que todo es seda y si se llegara a requerir en otros colores, ellos mismos los tiñen, ya sea azul, verde, rojo, violeta o el color a su elección (o el necesario para crear el diseño).
Un trabajo que requiere de mucha paciencia y perfección, pues si hay un pequeño detalle, éste es notorio en el trabajo final, creando un diseño chueco o incluso hasta cambiar la tonalidad de los hilos. Así que, se debe de prestar mucha atención para así no perder tiempo y dinero, pues si no se da cuenta prontamente, no tiene caso deshacerlo (por la fineza de los hilos) y es necesario tirarlos. :(
